Estrella vaga.

Las estrellas nerviosas
dentellean y arañan 
con su estela la piel
ajena del corazón,
que a solas, 
moja su desayuno
en la mirada perdida.

La estrella apagada
duerme en medio del cielo
pareciendo un pedrusco
para caerse.

Y la fugaz es como si 
dejara un puente de plata.

La vaga, la que me gusta;
holgazanea, como un mendigo;
a penas se mueve,
solo parpadea,
le da vergüenza soñar
porque se apaga,
tan solo queda en medio
del cielo negro
que para ella es vida.

Me gustan las estrellas vagas, 
porque al no moverse me iluminan,
me gustan las estrellas vagas,
porque errando es como si lloraran.

Me gusta pasear sólo, en medio de un cielo
plagado de estrellas holgazanas, soy un vago,
prefiero mirar a los vivos para iluminarlos;
mientras en mi quietud:
me suicida el brillo.