Admirando el sufrimiento de una Gheisa.

Llora como una gheisa borracha y despedida de su entorno,
vaga por las calles, con el maquillaje de su cara, corrido por la lluvia,
su quimono empapado, es como una bayeta sucia,
se lamenta y cruje el suelo a sus pasos, se lamenta y el sol, es luna.
Solitaria y despechada, a cada paso teme que el suelo se abra
y se convierta en abismo para su muerte inesperada y oscura,
no desea más días, y menos, mucho menos, noches solitarias,
para su vida impía.

Baja las escaleras del metro en Plaza España, es una belleza
triste, risueña, dañada, sola como la rana.

No hay mundo en su alma, y no hay alma en este mundo
Cantaba mientras lloraba.

Gheisa en medio de Madrid, bajando escaleras sin saber
hacia donde se dirigen sus espadas, está segura de hacerlo.

Mira su cara en el charco, que las goteras han fabricado
en el sucio suelo del metro, en Plaza España.
piensa que es la vez que más limpia ha visto su cara.

Echará todo por su borda,  se siente barca rota en el río
de la noche clara,
renovará en medio de la urbe, su quimono
y, maquillaje de nácar, será una nueva ostra,

Morirá en su lamento, para nacer al esperpento.

Noche de onix que sin piedad nos trata,
ella sufre y desconozco el motivo,
yo admiro que su sufrimiento sea tan bello.