Son retos.

Ya lo sé,
Ya lo sé,
puedo hacerme tan pesado
como música existe.

Puedo escribir tanto
que me quemarían
los filólogos,
por las patadas
al abecedario,
y al dietario,
y al calendario.

Todos los rígidos
de la lengua,
esos que a veces
no la mueven
por lo dura
que se les pone,
al criticar al resto.

Pero sigo rompiendo
lenguas, ahora que ya,
escapé de boxear contra la muerte.