Ríe el río.

Río arriba, todo es más tranquilo.
Nado cómo un salmón muerto;
contra la corriente, el zarpazo
del oso hambriento, es fechoría
adolescente.

Contra corriente, miro a todos
los que van, mientras vuelvo
y vuelco mi lagrima en agua,
así no se nota que lloro, el agua
es una mentira en el llanto.

Contra corriente nado.
Río arriba carcajeo,
mientras subo la cascada
que la vida me ofrece.

Nado superando piedras,
pero cuando caí en el charco
nadie me dijo que vivir, es nadar
contra vagina... río pantanoso
y colmado de muerte,
que al final nos cierra
con un ridículo paréntesis.