Viviendo lo extraño.

Me gusta aislarme,
es una elección
sobre mi soledad
que trato a males
sentidos.

Me fustigo con cuero prestado.

Me critican y brindo por ellos.

No elijo, pero grito y maltrato
la buenaventura.

No hay más que cuellos
y sangre,
solo puedo matar a mordiscos
mientras devoro del olvido
su
entraña. La misma carne.

Deseo morir a cada paso,
pero me revive el sueño
que no nace.

Viajo al final de la noche
cuando la noche no es más
que un tornado negativo...

Nace en medio de un parto,
que tragando su sangre,
ahoga su simiente de esperanza
negra y soluble.

Vive en la muerte que le ahoga.
Se ahoga en la muerte que le revive;
todos nos matamos en la extraña
vida de la luz que camina hacia
el aullido.