Menosprecio de uno mismo.

Cómo una montaña.
Cómo un bosque quemado.
Cómo un idiota que no duerme.
Cómo lo inútil,
y lo que sucede haciendo
un ridículo espantoso.

Todo eso es poco
para un alma, que viaja
en medio de un tren
sin carril ni vía.

Todo es poco.
Todo es nada
nada se quedó
en medio de un remolino
insolente de viento
que no supo explicar
la agudeza de la propia
extrañeza.