Deshaciendo lo hecho para liberarlo con ilusión

Como el que nada hace,
nada hago, ni pregunto;
no me pregunto mi cuestión,
tan solo me muero por dentro
en mis propias manos de confuso
jardín de piedra.

Como el que nada hace,
a veces muevo los ojos
para saber el ímpetu de las cosas...
pero todo queda en una congelación
de las sombras que provocan las piedras
de mi jardín, esas que agarro en mis manos
para romper a veces mi espejo tardío.

Como el que nada hace,
hago de vez en cuando algo
que otros hacen,
como un mono de repetición
quieto, tanto, que parece
que lo único que hago es morirme
en la muerte, para estar más vivo;
pero en el fondo, no hago nada.