Muerte en medio de nada, qué es un todo eterno.

Óyeme,
tus ojos son ababoles
del sufrimiento,
lloras y tus lagrimas
son la muerte del agua.

Óyeme no estés sorda
óyeme, esta lengua añora
el lirio evaporado de tu sexo.

Óyeme,
tráeme,
ven donde me:
oxido
mato
muero
y remato
cómo si estuviera
vivo
en medio de tu muerte
de santo.