Magia negra, buitre en chistera.

Lo reconozco,
mi corazón 
es un muñeco de voodoo
al que le clavo alfileres 
mientras pienso en lo que amo,
mientras siento lo que sufro.


Siempre me gustó la magia
porque siempre fui un oculto,
de niño atrás de la fila,
de adolescente detrás del grupo,
de mayor un tímido enfermo
que robaba corazones
cómo si fueran carteras,
para freírlos en mi habitación
a oscuras, soñando su atención
en medio de la calle,
rodeado del grupo....

Siempre he sido mago
y he comprado trucos negros,
hasta cuando nací,
me sacaron de una chistera,
y mi forma de gazapo,
la cambiaron por ave de rapiña.

Me posé en la manga
del hechicero,
y con mi pico
saqué los ojos
a un dios en medio
de un retortero de basura.

Siempre me gustó la vida
por su magia oculta,
esa que en medio de su vacío,
te hace sacar conejos
del fondo de un sombrero
negro.

Polvos mágicos...
momentos extraños...
Toda la magia es una búsqueda
de la verdad que no existe.