Lagrima salada

Recibí la mirada aviesa,
envié la carta de esperanza.

Miré mi reloj de arena,
conté el tiempo y su escasa esperanza.

Busqué en medio de una noche,
la mitad de la vida nocturna,
hallé tan solo una despedida...

El dolor,
viaja desde el estomago
al ojo:
el ojo
entonces
suda.