Despidiendo Ikebanas

Palabra mendiga
verso indigente.
Finas ikebanas
en las manos
del vagabundo
herido.

El bambú se balancea
sin partirse en medio de la tormenta.

Brutal ikebana,
desmenuza mi entraña,
destrozando el verbo
de la palabra angosta.

Mi sexo, ikebana de piedra,
solloza en tu noche mientras
lo olvidas.

En mi mano tan solo
un universo improbable.
En su memoria
una ikebana oscura
de flores muertas