Amor callejero.

Por aburrimiento
comencé esta carrera,
la que nunca acaba.

No culpo a nadie
por estar aquí.

Pero me aburre.
no es una premisa
de vida,
es una máxima
del poeta
que se aburre
olisqueando esquinas
y no encontrando
donde orinar sus versos.

Cómo el perro callejero
conozco al hombre,
y aunque le plante cara
es mejor huirle.

Porque jamás
el hombre
entiende al perro
y a veces
algunos,
hasta nos patean.

Nosotros
nos vamos
con un quejido,
pero somos
incapaces
de guardar
rencor;
siempre acudimos
a la mano
que porta algo
de alimento...
no para comer,
sino para que nos acicalen
tan solo
eso:
acicalen.

Es difícil
y complicado
ser hombre,
por eso en este universo,
algunos
y
solo
algunos,
somos
perros
callejeros...
Por el bien
de los que nos maltratan.