Paquetes abandonados,

Pululaba solo
por la calle
cuando de pronto
algo sonó
entre unos deshechos,
entre basura
y escombros...

Al principio
me asuste,
más tarde
y me aterré.

Encontrarte
con el sufrimiento
como si fuera
un espíritu
en casa nocturna
y solitaria,
es como si
cogieran tu interior
y lo exprimieran
como una naranja
contra
el cono
eléctrico
del aparato...

Miré al bulto
derramado
de basura...
me latía el corazón
tan rápido
que parecía
un extraño
ser
de infancia
en su primera
masturbación.

El bulto
seguía su quejumbrosa
angustia
intrínseca...
es como
si siempre hubiese
sufrido
pero nadie
lo haya escuchado...

Llegué hasta
el montón de basura
pestilente
y pisoteado
por miles de años,
y desperdiciado
por unos pocos,
en un domingo
cualquiera,
que se deshace
entre las manos
mientras resoplas
por no cazar
el guiño
de la existencia...

Miré
la cochambre...
la dejé respirar
sola,
abnegada,
y me arrodillé
para investigar
y cuando
más,
más,
más,
intensa
sentí
esta búsqueda...

Hayé entre
la basura,
este poema.