He visto hombres llorar que se quemaban en medio de una pubertad... he visto al los mismos hombres hacerse los machos renegando de sus sueños, pero prefiero llorar contra eso, antes de explotarme granos de inocencia y por eso...

Me enfrento
a la soledad
con mi espada
de sueños

Sueños
risueños
que forjé
a los quince
años...

Esos años
de borrachera
sin tripa
y tripa
sin frontera.

Sueños
que aún no he cumplido
y aún persigo

Tengo cargados
mis ojos
de lagrimas,
cartuchos
de caza mayor,
que se deshacen
con la nostalgia...

Ni un solo segundo,
la intensidad no perdona,
hace del olvido
una soledad
en el tiempo...
que amordaza ababoles
de muerte.

Pero aún sigo en pie...
cómo a los quince..
soñando
con la misma intensidad,
haciendo de mi soledad
una amapola que olvida
la muerte
para seguir ensoñando
su segundo perdido.