Cajero y deudas.

Chorrea desde dentro
el poema,
cae por mis dedos
mientras martilleo
las teclas.

Tras la puerta
corren los vecinos
creando una nube
de ruido
inexorable.

Caen sobre mi cabeza
el ruido
y los versos

Afortunadamente
aún me queda
algo de vida
y cerveza fría...

Aunque la contradicción
sea una oración
que se ceba
en mi vida
y mis poemas,
una duda,
que cada noche
me asalta
en este absurdo
rincón al que accedo
por claves,
como a un cajero.

Le saco
dinero,
le saco
poemas,
le dejo las deudas
de mi existencia.