Ofertas al amor, a la noche y al desconocimiento.

Todo lo tengo
ofertado:

Destino,
palabra,
misterio
y odio.

Busco el trueque
pero nadie
ofrece
nada
a cambio,
he de tragarlo
con pegamento
y escarcha
de luna oxidada.

La noche
enrojecida
e infectada
por la confusión,
revive
su mensaje:
Sí no te quieres,
si no te amas:
no puedo amarte.

Todo lo tengo
ofertado,
nada vendido,
mastico
mi carne
y la escupo.

Comienzo
a quererme
para que me quieran,
pero prefiero
no quitarme el antifaz,
solo deseo
seguir dentro
del sueño
absurdo:
pero inmensamente
reconfortante.