En vida eterna siempre.

Yo he muerto
entre flores de piedra.
concisas y precisas
ellas.

He amasado
de esta carne
advenediza,
el deseo
de vivir
mientras muero.

La muerte
no es más
que una cascada
de agua y vino,
que huracanan
el cuerpo
para arrestarlo
tras un hechizo.

Matame muerte,
Matame...
llévame a la vida,
sácame del sarcófago
de la falsa sonrisa.