Amor sometido

Reviento.
Imagino.

Todo
es
como
un
espanto,
a ojos
del que ama;
no hay abrazos
que cubran
la pena
del corazón.

El mío
dentro
de una jarra
bucea
en su propia
sangre,
donde
se
ahoga
con
sus
latidos.

No hay
pena
que oprima
esto
que navega
en brisa
y se retuerce
en sueños.

Someto
y castigo
aquello que amáis,
para soplarlo
y convertirlo
en remolinos
viento.

Temblor de pecho...
su mirada
se clava
en mí,
como
un crisantemo
de oxido y vinagre.