Por tener y no usar.

Tengo mis zapatos rotos
de tanto caminar descalzo.

Tengo las camisas muertas
colgadas de los armarios
cuando en verdad
debieran estar en cajones
dobladas.

Tengo los pantalones con los bajos
deshilachados, de pisarlos
con pasos mojados.

Tengo mi ropa
como mi alma
metida en cuartos,
donde el polvo
las come a trozos.

Si con el amor en la mano
se llora de alegría,
de no tenerlo
salen callos
en mis manos.

Tengo tantas cosas
rotas de no usarlas
que las resucito
solo con saber
que tienen la posibilidad
de ser
regaladas.