Oscuro y nuevo.

A nuevas veces
me reconozco.

Soy capaz
de beberme
quince cervezas
seguidas
y
no
emborracharme.

A nuevas
me pruebo...
me gusta mirar
fijamente
a la gente
que no conozco
a los ojos,
viejo duelo
al amanecer
del descubrimiento;
mientras el espíritu
se inquieta en chabolas
de poblados,
donde reside
la risa.

Soy capaz de romper
y perder todo
para sentirme sin nada
más fuerte que nunca.

A nuevas digo...
pero si me miro
al espejo
me reflejo
en un eterno
y confuso
ego.

Egolatra,
egoísta,
egocéntrico,
periférico
del yo,
Solitario
de mi mismo.

En lo viejo
me mareo
con un vaso de vino,
el sol me aterra,
la luna
me
intimida.

A nuevas
codifico
mi alma
que cuelgo
al sol,
para narrar
lo que pierdo
en mis sueños.

Pero a vueltas
en lo viejo,
me dan pánico
los besos.

Cobardía
del gigante,
la del correr
camuflado
con piel de lobo
mientras aúllan
las gallinas.