Silencios ajenos.

Extraña lírica
la del poema
mudo.
Esa que teje
con hilos
mientras
lloras en silencio.

No es más que un
decir lo que sientes
que te ahoga
y lo tragas.

Supositorio
del destino...
Callar lo que sientes
para no dañar
mientras te dañas
curándote a ti mismo.

Qué lírica desaparecida
que nadie desea encontrar.