Convirtiendo té.

Es de noche
está cerrada y fría.
me acurruco bajo la manta
mientras observo la llama de la vela.

Pongo agua a hervir,
me sirvo un té.
Mis manos se calientan
al posar y envolver
la taza con ellas.
El té es un regalo
que me apacigua
y me hace entrar en mi.

Miro el té, la taza
mi cuerpo como la taza,
mi espíritu
caliente y humeante
que hipnotiza es el té.

¿Seré un regalo
para el alma de alguien?
Pero el té no se pregunta
así mismo,
no tiene esa capacidad,
solo sabe que está en este
mundo para satisfacer
y contentar.
¿Somos té?
¿Eres té?
deja que algunas manos
te abracen y envuelvan
como a la taza,
permite que tu humo
y tu sabor
sean un regalo
que apacigüe
espíritus fríos.
Convierte té
y deja que otros
a través de ti
entren en ellos mismos.