Ático de sueño, esperanza, deseo y lagrimas.

Allí donde mi pena
sonríe con algunas
cosas que solo ella
sabe ver...
en esos abismos
donde habitan
sus lagrimas,
en hogares
de temperamento
que solo la rutina
sabe convertir en deseo.
allí... es donde los ojos
se cierran para ver
la espiga y la locura.

Por esos senderos,
que serpentean
como manos
entre el cabello
de la niñez...

es ahí,
donde quisiera
que mi eternidad
descansara,
como un murmullo
que danza
en el teatro
de plata, que jamás
llega a puesta de sol
dorada...

He de conformarme.
He de conformarme
que al menos la pena,
la mía,
la de muchos,
la de todos,
esa que solo
tenemos antes de dormir,
o cuando
esperamos
a que se ponga
en verde
el semáforo...
o cuando
únicamente
imaginamos
cerrando los ojos...

Esa parte nuestra, esa;
esa
que se arrulla en nuestra
vida
como la almohada
que abrazamos a solas,
o cómo la última
cerveza del parque...
o como el sollozo
que escondemos
en el bolsillo
del pantalón
para guardarlo
y que nadie lo vea...
Esa parte, donde la pena
sonríe con pequeñas cosas,
digo...
con la que me conformo,
es la que convierto
en buhardilla:
donde me guarezco de todo.