Hamster borracho

Como el hamster en su rueda
cabalgamos ciegos y locos.

Alguien nos da galletas
y sorbemos agua por tubos
de plástico, como abrevaderos
de vergüenza que caen gota a gota.

No hay más alimento
que el que nos da el azar
imaginado,
y a veces pasamos sed
de nuestra propia sangre.

Dando vueltas
por bares,
por cuchitriles
de mala muerte,
donde los hombres
sin sombra
se agolpan en las esquinas
escondidos tras vasos
opacos, como noches
de calima y sollozo.

No existe el amor,
ni la complacencia.
Solo ves humo del tabaco
que trepa como enredaderas
por las carreteras secundarias
de tu pasado.

Como en un bucle
de la misma vida
rueda y rueda
sin el fracaso
de caer cuesta abajo
y tener tu cuerpo
chocado contra escombros
del mismo alma...

ni siquiera sientes
que eres el hamster
que tras mil vueltas
acaba borracho
y sin sombra,
llorando por sus galletas.