Vida de los torcidos.

Intentando
conducir,
vivir
y alguna cosa más
sin ver nada fuera
de lo normal.

Intento ver
solo coches
y gente que los lleva
en los atascos,
no pensar en nada,
ser una gente
más en el bullicio.

En las señales de trafico,
ver solo señales de trafico
y no sugestiones
para escribir poemas.

Ver la ciudad,
la carretera,
los escaparates,
los mendigos,
la gente,
los clientes,
los contratos,
las secretarias,
los teléfonos,
los vasos,
la bebida,
el café,
la charla,
los clips,
las grapadoras,
como lo que es,
sin ver nada más
allá de lo que
realmente
significan.

Lo intento.

Pero nací torcido,
nací con ojos que ven
y justo cuando ven...
miran, traspasan...
saben volverme loco.

Miro y entonces
veo manchas...
en todo lo que nadie
mira,
yo miro
a algo que está
por algún sentido más
del que significa.


nací con esta extraña
manera de estar.

Parece que a veces se calma
pero entonces es cuando viene
el equilibrio y me obligo
a torcerla, es como
si algo en mi
que desconozco,
no estuviera contento
con tener
la rectitud de las cosas
simples... no.
debo complicarla,
hacerlo imposible,
joderla...

Hay días como
el de hoy
que he intentado
ver las cosas como
son...
nada más que eso.

pero es un mazazo
a mi irrealidad...
no imaginar, estar
a este lado es deprimente.

La basura la convierto
en esto, en más basura.

Señales de la M-50
montañas de escombros,
procesiones de yonkis
a las Barranquillas
buscando su recreo
de fuego...

mientras miro a los yonkis
pienso
-Que cerca estamos de eso-

Solo la desesperación de lo recto
nos lleva a la exasperación de lo
conocido.

El tener muchos problemas
a tener uno... el grande
el que vale por todos.

Pero es lo malo de ser
un raro,
uno de esos,
que a veces queda de bastón,
alguien que prefieres evitar
cuando las cosas van bien.
(Lo sabes, sobre todo tú)

Casi todos piensan que hay
algo más
más allá de esto...

A unos pocos nos
agitaron en exceso
para ser como nadie
quiere.

Nacer torcido,
vivir mientras
las entrañas
hierven,
cuando necesitas
estar más tranquilo.