Madrigal de la ilusión y desamor pagado.

Hijoputa, hijoputa
macarra de alma falluta
que a bella dama insulta.

Cuando viste su semblante
del insulto dedicado,
de tu boca aberrante
¡¡tú necio, tú asnado!!
buena partida sacaste

De buen provecho haces
su alma debilitada,
por tu forma de sentir,
a ella el corazón caces.

Ella por convencida
se daba, como rata
amaestrada y debida.

Fiada ella aguarda
de su macarra...
dichosa arenzata,
arenzata que el niega
y jamas dio entrega.


Cierta noche de calma
vieronse en tascas,
con whisky y ginebra
en ella, de su corazón
cayose la barda,
en el su ego vio, logro
victima, risa, débil alma.

Sorpresa al hijoputa
ella aguardaba, juego
de su medicina
moneda de su propia alma.

Sintiose en ese juego fuera
cuan niño y no macarra
y como niño dejola
en bar sola y abandonada.

Ella en tiempo aprendió
del odio, a beber en tinaja
el dolido macarra
¡¡Que pena!!
desapareció en la tasca.

Suma cuita y recelo
puso ella en marchar
sin despertar en salvajes
el menor de los anhelos
y jurose fuertemente
olvidarle... y lo juro al cielo.

Decada y años pasaron.
el tiempo los cruzó...
¡cuantas cosas cambiaron!
que ambos con miedo,
el odio, entre amor
en el cuerpo sintieron.

se cruzan, se ven
se miran de reojo
viajan en este tren
en contra de su antojo.