pachanga

Me senté
después de una larga noche
de ruina emocional,
al borde de una acera,
en un callejón
lleno de contenedores
plagados de mierda y ratas.

con la cabeza ida,
la soledad retorciéndose
en mi espalda,
y el humo
del puro mezclándose
con el whisky
barato:
como un coctel agitado.

cuando sientes que tu vida
es una mala racha entre
el amor y la soledad...

¡valientes hijos de puta!-
-insultas al mundo-

crees que tu alma es un balón
de rugby lleno de tripas,
tu corazón una lata de cerveza
aplastada, llena de babas
con colillas
de un vagabundo triste.

juegas pachangas
eternas con la suerte
para entretener tu alma.

te engañas porque
es la mejor verdad
que puedes
contarle a tu propia muerte.

esperas un resultado mejor
que el que te ofrece
la pachanga
pero sabes que pierdes,
conoces el resultado:

la soledad en tu espalda
el amor cero.

mal deporte
peor vida.