Plan certificado

Querida Ana:

He tardado mucho en decidirme para escribirte esta carta, son tantos los recuerdos que me trae el pasado que aún creo que somos niños, recuerdo nuestros días en el parque aquellos sábados interminables con toda la pandilla... pero lo que más me acuerdo es la primera vez que me agarraste de la mano y nos fuimos a comprar chuches al kiosco, parece cuando huelo mi mano que aún huelo tu aroma...

Después de todo aquello y de que la vida nos separara, volvimos a coincidir en un bar tú ibas tan pedo como yo, nos pusimos a hablar del pasado, fue el comienzo de aquella historia que nos llevo a la cama; poco podemos recordar del pedo que llevábamos, aún eramos unos críos.

Aquello nos sirvió para cuando nos volvimos a ver de nuevo y después de un tiempo volver a repetir, solo que esta vez no íbamos tan moco, no corría el alcohol por nuestro cuerpo
pero si las ganas de irnos a la cama.

Aquella noche fue bonito, desfrutamos mucho. Pero lo que me mueve a escribirte fue los encuentros que mantuvimos después, la vez que lo hicimos de forma espontánea y salvaje el el baño del restaurante al que fuimos a cenar, la pasión encendió mi sexo como nunca.

Pero no quedó ahí, lo mejor fue la noche que pase a recogerte, por el trabajo y nos fuimos a tomar vino a la taberna de Frank el Tuerto... esa noche no se que le puso Frank al vino pero nos arrastró al más puro desenfreno y éxtasis que nunca había vivido.

Recuerdo como te puse a cuatro patas y te lo hacía de manera salvaje, dándote duro y tu gritabas, gemías y te retorcías como una perra, se me escapó y te gusto aquel azote y me pedías que te lo siguiera dando... te azotaba en el culo y te insultaba y tus pezones se encendían , pero no solo te gustó eso sino que descubrí, que te encantaba que te pasara mi glande por la comisura de tu boca mientras pedías que me corriese y que jugaras con mi semen, pero lejos de hacerlo yo te la metía y te seguía dando tan duro que hasta sufriste una lipotimia que duró unos segundos pero como una autentica leona, volviste y me miraste a la cara para decirme -sigue hijo de puta!!! sigue!!!- al final, acabe corriéndome en tu cara y tu gritabas de placer al sentir mi lefa tibia en tu cara, respirabas, jadeabas, resollabas como una maquina de tren a vapor y me obligaste a comerte toda tu vagina, hasta que alcanzabas otra vez el orgasmo, me tuviste trabajando hasta que me empalme de nuevo para seguir follándote toda la noche, lo hicimos en la cocina, en el baño , en el salón....

Al final acabamos exhaustos...

desde entonces no te he vuelto a ver, me encontré con una amiga tuya y me dio tu dirección, me dijo que vivías sola, se perfectamente,que lo que cualquier hombre tiene que hacer para acostarse contigo, es una buena propuesta, pero sabes que conmigo es especial.

Te mando mi teléfono en el reverso de la hoja, llámame e iré.
Aún huelo mi mano con tu perfume de infancia y es con la mano que me masturbo.

Tuyo Tom
...
Lo malo
de vivir
en un barrio
pobre
es que
el cartero puede
errar
al dejar
la correspondencia
al no ver nombre
en los buzones.
ahora sabía dos cosas
y tenía una duda,
uno que debía volver
a meter esa carta en el buzón
correcto.
Dos que tenía una vecina
alta, pelirroja
con una figura
bien torneada de muslos prietos
de melena frondosa
y de piernas con bisagras
fácil de abrir.
Y la duda...
¿Qué podía ser
un buen plan
para ella?

Ay Tom...
esa carta no creo que llegue.
pero tengo un paquete
que le voy a certificar a tu salud.