Paloma de baba

Don José,
lleva jubilado
diez años.
Se jubiló
a los 65
y cumplió
todos los días
con su estricto horario
de despacho.
Durante durante 48 años
nunca llegó tarde
y jamas tuvo un desaire
con nadie,
todos sus compañeros
le tenían un gran respeto.

El ultimo día que trabajó
antes de jubilarse le hicieron
una fiesta sorpresa,
Don José se emocionó
y agradeció a todos el gesto
uno a uno.
Hasta la empresa le regaló
en muestra de agradecimiento
un viaje para que se fuera
con su mujer al Caribe.

A los dos años su mujer murió
de cáncer de hígado,
fue fulminante
y desde entonces
se sentía terriblemente solo.

Hace tres años
tomó como rutina
levantarse temprano,
desayunar un café con leche
y unas tostadas
en la cafetería de camino
al parque, camina hasta él,
y pasea por el malecón
dejando
que el día le invada hasta llenarse
de energía,
entonces,
se sienta
en un banco a la sombra
y saca una bolsa con maíz
para dar de comer a las palomas

Sabe que las palomas
son como las ratas
del aire,
pero le gusta el sonido
y le encanta ver como se acercan
para comer el maíz que tira
al suelo.

Recibe su ración de ternura
de las ratas aladas,
mira al frente
para inundar del
color de las flores
y los arboles
la ternura recibida
a cambio de un poco de maíz.

Entonces se incorpora
y camina por otra vía
de vuelta a casa
para no multiplicar
su rutina.

Se deja llevar
hasta la cafetería
de la estación de autobuses
que le pilla de camino
a casa.

Entra, otea,
pide un chato de vino
para aturdirse
en medio de la ternura
calentada al sol de vuelta,
entonces ficha de lejos
a su amigo de siempre

Don José va hasta
el baño para aliviarse,
allí coincide con su amigo
de todos los días
le acompaña a un inodoro,
cierran la puerta
el amigo de don José
un morito de unos
19 años le besa el cuello
le alienta la ternura
recibida en el parque,
y se gira.

Don José le toca bien
el culo hasta que
se la nota
tiesa.
Entonces baja los pantalones
y comparte a empujones
su rutina,
el morito gime para
para acompañar
a don José
y alivie su soledad

Don José, siente el renacer
desde el nido de su escroto
una paloma de baba que vuela
hasta el culo
de su amigo.

Cuando acaba, Don José
Se compone
le da veinte euros
al chapero
rompiendo toda la magia
del día.

Sale del baño,
en la barra
termina su vino
recuerda que hoy
comen sus nietos en casa
y va hasta casa
arrepentido y asqueado
para atender tan noble
acto familiar.

uno de sus nietos
le recuerda
al chapero