A pies juntillas

El viejo barrigón
silba por las calles
de Madrid
despues de una larga tarde
de cervezas en la plaza Santa Ana.

Llega hasta la latina,
mira al cielo,
busca un lugar donde sentarse
para frotarse las manos
y engañar
un poco al frío.

Despues ,
se saca del abrigo un
paquete de habanos
y un chusco de pan,
cuece en parrilla de Bic recarcable
su alma ajada por los pasillos de la ciudad
descapotable.

Pasa a recordar una tarde con
Juan Soubrier y Pedro Beltran
en la que bebian vino
y sonaba de fondo Carlos Gardel

Ora ninguno está
Ora los tres beben

A pies juntillas obedece al tiempo
y se marcha
frotando esta vez los pies
fuerte contra el asfalto
vaya ser que no vuelvan
las golondrinas y el tabaco
se convierta en horchata.