Mis manos

Entraba a las ocho
Tenía que barrer
Fregar y limpiar
Lo baños.
Los olores del baño
Eran y son
Insoportables
Se me metían
Hasta lo más hondo
De mi estómago
Y me revolvían las tripas:
Compresas, meados
Excrementos…
Luego la barra
Desatascar, limpiar
La máquina del café
Y dejarla lista
Para los desayunos
Y mis manos
De un lugar a otro
Agua fría, agua caliente.
Cortadas
Y los cortes
Eran con los filos de cajas de cartón
Abridores, chapas, cuchillos
Pellizcadas con cajones etc…
Y al meterlas en el agua sucia
Del fregador, escocían.
Cierta vez al beber un vaso
De agua, respiré
Y olí mi mano
Me dio tanta angustia
Que no pude comer
Nada en todo el día
Mis manos me daban asco
Eran como dos ratas por la basura.
Con esas mismas manos
Después de trabajar
La tocaba
Le tocaba el pelo, la cara
Los labios
Me lavaba las manos
Con lejía y estropajo
Antes de quedar con ella
Las tenía irritadas pero limpias
Aun así comencé a tocarla menos
Cada día.
Al día siguiente a no sé qué día
Otra vez igual, lo mismo, la rutina
Solo que esta vez peor
Era verano y sudaba como
Un vagón de metro
La recordaba, era mi única
Recompensa tras un asqueroso día
De servir a todos los ejecutivos del barrio de Salamanca
De Madrid, distrito centro y neurálgico.
Y cada día que pasaba la acariciaba menos
Ella creyó que yo ya no
Sentía o sentía menos
O que había otra,
Yo que sé
Pero no, eran mis manos
Yo no quería tocarla con mis manos.
Pasó no sé cuánto tiempo
Dentro del tiempo
Y ella me dejó
Hace poco yo estaba
Sentado en un jardín
Al que solíamos ir a beber vino
Y pasear al sol y a besarnos
Me había sentado justo
En el banco que siempre
Nos sentábamos
Y la vi con otro tío
Agarrada por la cintura
Yo, la llamé de lejos
Y la saludé
Con la mano.